The-Shining

La pregunta surge mas o menos por estas fechas y el humor casi siempre es el mismo, los viejos dicen de este estado de ánimo “no se halla” y no podían ser más precisos, así me encuentro…en el desencuentro. Voy a cumplir 37 años, si la vida lo permite, el próximo lunes 6 de abril y así como me sentí a los 36 y años anteriores me siento ahora. La pregunta es obligada: ¿que quiero de regalo para mi cumpleaños? independientemente que me parezca estúpido felicitar a alguien por un acto cuyo mérito no es suyo la tradición es la tradición y me puse a reflexionar…

¿Que quiero de cumpleaños?

Recuerdo haber recibido un obsequio material cuyo valor para mí es incalculable, una obra del Maestro Guillermo Colmenero a la que una vorágine de palabras tituló “Adriano” la he compartido con ustedes, es un cráneo barbado que pareciera flotar en la sala de mi casa, una pieza maravillosa elaborada en madera de mezquite con tal dedicación y talento que me siguen embelesando, material difícil el mezquite demanda conocimiento y talento, mezclan rudeza y delicadeza como Memo y su amistad.

La pieza me la regaló Gaby, mi cómplice de siempre, y ha sido, por mucho, el mejor regalo que me ha dado durante los 21 años de nuestra historia que ha sido siempre un bumpy road, supongo que le tenemos pavor a la rutina.

Sin embargo “Adriano” no fue un obsequio de cumpleaños. Este año viene una pieza que me encantó, es un simple poster con un significado extraordinario y puedo decir que a mis 37 años finalmente he sido casi domesticado, ya pudo mi vieja predecir lo que me gustaría.

Aunque, en honor a la verdad, debo agregar algo muy importante…

Los regalos que he esperado siempre no tienen que ver con lo material sino con una experiencia, con, por ejemplo, disfrutar de la belleza en un momento preciso, exacto, irrepetible y grabado en el pensamiento, tienen que ver con la sonrisa de mis hijos y el poder abrazarlos a su corta edad muy fuerte y escuchar sus pequeñas infantiles voces y sus pasillos veloces sabiendo que poco a poco pero velozmente se nos van de esa edad, para mi un regalo tiene más que ver con una felicitación de corazón en cualquiera de sus manifestaciones, con una llamada o un abrazo, con un comentario en Facebook o un Whatsapp, tiene que ver con conocer a alguien, por ejemplo quiero conocer a Luis González de Alba y a Angeles Mastretta, tiene que ver con volver a tener esperanza en este país que tiene tanto pinche futbol y tan pocos lectores, tiene que ver con una invitación a un programa de radio, este sábado estaré con los alcoholes galácticos que me invitaron sin saber que estaría en puerta mi cumple pero lo tomo como regalo, tiene mucho que ver con estar un tanto solo, ayer fui y vine a Durango en la moto, tiene mucho que ver con despresurizar y llorar y reír y beber y festejar y festejar sin beber y rockear y ver a viejos, medianos y nuevos amigos, también conlleva la esperanza de convivir con los olvidados autoexcluídos…

de esos duelen dos…

Muchas de las características de un obsequio para mi las tiene el objeto de mi embeleso que es la sociedad mexicana, la esperanza de que las cosas mejoraran y que viera yo en la calle a un agente de policía digno, fuerte y orgulloso, honrado, bien pagado y bien preparado, equipado y diligente, amante de su trabajo, que tuviéramos todos calles sin baches y sin lagunas por cada puta lluvia, agentes del orden que se parecieran más a eso que a sicarios, oficinas de gobierno cuya señalética y arquitectura obedecieran a criterios de ahorro y eficiencia energética y de procesos que a la voluntad de cada gobernante en turno y los colores de su partido (en Nuevo León las obras hechas por gobernadores y alcaldes panistas se pintan de azul y las de los priistas de rojo), tiene mucho que ver con poderle decir como lo hice anoche a la salida de un bar a un individuo que por favor moviera su coche ya que impedía el acceso a usuarios con sillas de ruedas sin esperar su estúpida respuesta: “¿estás inválido tu compa o que?” pobre imbécil…

Una sorpresa cumpleañera para mi sería que hubiera una participación del 90% en los procesos electorales, tan apabullante que fuera imposible la manipulación, que nuestra democracia se dejara de pendejadas, que los funcionarios de todos los partidos políticos dejaran de lucrar, usar, gozar, privilegiarse y vivir del dinero público, un regalo de cumpleaños sería ir al DF a caminar como cada que puedo lo hago, sería poder escuchar la música que quiero escuchar, menos banda y más rock, una sorpresa sería poder hablar interminables horas de arte y de poesía, y también hacer una carne asada escuchando a los tigres del norte, un regalo fantástico sería poder ponerle silencio al pensamiento para dejar la saturación.

Un regalo chingón sería mi página, donde pudiera escribir como aquí, libre, sin que me sugirieran los mismos fuckin temas o un estilo de escribir, a veces los editores son los mejores amigos porque te comprenden y te guían y creen en ti pero también ellos deben cuidar la línea editorial…

espero que lo entiendas, no eres tu… soy yo

Quiero volver a correr y seguir estando fuera de la manada, ponerme nuevamente en forma y quitarme los kilos de más, tal vez otro tatuaje, tal vez no, planear un corto viaje, pagar mis deudas y vivir en paz, comer más sano, tener orden en el desorden y seguir eliminando insectos con mi casco.

La trampa de la empatía es que al acceder a ella te aíslas de los demás cuyos egos siguen estando fuera de la frecuencia en la que todos podríamos vibrar, por lo menos dos…

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