Esta es una invitación a todos aquellos que deseen darse el tiempo de leer una idea que ha estado dando vueltas en mi mente desde ayer.

Ayer vi gracias a Facebook un documental de Denisse Marker en donde habla de las autodefensas en Michoacán.

Me dieron rabia, coraje y ganas de llorar.

Así como muchos de ustedes me indigna que gente que no conozco pero que se ven desesperados tomen las armas para defenderse del ataque y la toma de comunidades por parte del crimen organizado.

Toman las armas y no dejo de pensar que el líder de las autodefensas, un Doctor cuyo nombre no logro recordar, tiene un cierto parecido con Emiliano Zapata.

El temor de una guerra civil naciendo en el sur del país producto de la incapacidad del gobierno de frenar la violencia y de brindar seguridad a las familias mexicanas está presente todos los días de mi vida.

Y las ganas de unirme a su causa también.

Sin embargo, y no es disculpa ni pretexto, amo a mi mujer y a mis hijos y simplemente no logro entender como esto podría solucionar un problema de fondo.

Hace días leía en un libro sobre los dos tipos de problemas que existen según la sociología, los problemas dóciles cuya respuesta es determinada y certera, no existe otra mas que una para su solución y los problemas perversos cuya solución no es una (si la hubiera), dicho de otra manera una partida de ajedrez presenta un problema dócil y la vida, per se, es un problema perverso.

El Camino de las armas es una respuesta dócil a un problema perverso, no presenta una solución y menos cuando los factores para que esto suceda no echan raíces en muchos hombres y mujeres que, como tu y yo tenemos familia y miedo de morir, aunque la causa sea la Patria y el futuro de nuestros hijos.

Por otro lado, y casi nadie habla de ellos, no olvidemos que son en su mayoría hermanos mexicanos los que nos matan, nos secuestran, nos roban y amenazan, hombres y mujeres, niños incluso que por las razones equivocadas tomaron el camino fácil, el de la violencia y el crimen.

Por eso les comparto lo que me pasó ayer:

Platicaba con Gaby sobre tantos temas de abuso y de lo terrible que resulta el mundo en el que vivimos y todo lo podrido que desgraciadamente está nuestro país que llegamos a la conclusión de aportar en lo que pudieramos. Veíamos una campaña conmovedora de UNICEF contra el abuso infantil, un comercial de DOVE que habla de la percepción de la belleza y su impacto en nuestro desenvolvimiento y nuestra felicidad, y mientras charlabamos vi mi timeline de Instagram y me di cuenta de una cosa, hemos estado todos absortos en nosotros mismos. La foto del ricachón viajero, la de la guapa enfiestada, la de los amigos de viaje, la de la pareja amorosa en una cena romántica, la de la mascota, la de los hijos y ¡vaya! todo esto es válido, sin embargo de todas las personas que tengo en todas mis redes no vi al menos el día de ayer una sola acción comunitaria y eso me avergonzó.

Aquí debo ser muy cuidadoso y respetuoso y espero ser también muy claro: tengo grandes amigas y amigos que participan activamente en asociaciones de beneficencia y cuyas iniciativas en pro de causas nobles me motivan y me inspiran y me llenan de orgullo, enumerarlos sería riesgoso ya que dependo de mi memoria y es falible y lo que es mas grave, podría incurrir en alguna omisión y no es ese mi deseo.

Pero retomo el punto, después de ver esta ausencia en mis redes de alguna acción de fondo y de resultados tal vez no inmediatos pero tangibles llegué a la misma conclusión que las autodefensas: si el gobierno ha fallado en defendernos de nosotros mismos hagámoslo nosotros.

Pero no hablo de las armas, nuestro gobierno ha fallado en lo mas importante, en la educación.

Por eso creo que una respuesta a un problema perverso desde una óptica dócil es participar nosotros mismos en la educación de aquellos que no la tienen y hoy no la están recibiendo.

Aún no se cómo y entiendo que el camino que hoy propongo que tomemos juntos no es empresa fácil pero al menos dejo abierta la puerta para aportar quienes podamos enseñar un oficio o brindar seguridad y comfort a los desplazados y olvidados por el sistema pongamos manos a la obra.

Se aceptan sugerencias, no perdamos tiempo.

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