46 grados (softporn narrado por un grillo voyerista)


En efecto, podía oler y sentir, pero yo quería ver, así que no lo pensé dos veces y salto tras  salto logré llegar al estereo que queda casi frente al sillón. Desde ahí, el espectáculo estaba garantizado. Lo reitero, que belleza de senos.

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