La era digital, el daltonismo informativo y la polarización.


Es complicado, mucho más de lo que uno piensa, intentar comunicarse correctamente dentro de un entorno crispado por la polarización.

Ser políticamente correcto tanto educa como censura, hemos tenido la piel sensible ante uno o varios temas en particular y el hecho de poder expresarlo a través de las redes sociales es tanto catarsis como fuente de problemas.

Encuentro una relación que no puedo demostrar entre el lenguaje binario de las computadoras y nuestro comportamiento, cada vez más lejos de los matices que el mundo real nos ofrece.

Millones de pixeles nunca serán lo mismo que vernos a los ojos.

Ansiamos tener similitudes con la máquina como el intentar ejecutar múltiples tareas o procesar la información velozmente y al hacerlo nos perdemos de los matices, los claroscuros, los detalles, hemos acelerado el proceso con el que prejuiciamos, nos equivocamos constantemente y no dedicamos tiempo para remediarlo.

Por eso somos rudos y hemos perdido la cordialidad.

Nos estamos deshumanizando.

Muchos se informan con el feed de twitter sin adentrarse en la nota, otros son víctimas de las noticias falsas en Facebook y quienes las distribuyen por WhatsApp, mayores de 65 años como lo menciona en éste artículo El País, ciertamente no ayudan.

Miles de puntos de biometría por persona forman parte del Big Data algorítmico, esto ha permitido que empresas como Google conozcan las preferencias sexuales de los usuarios además de sus capacidades económicas y su orientación política, entre muchas otras.

Empresas dedicadas a las redes sociales digitales como Google, Facebook, Twitter y YouTube, por mencionar algunas, que permiten a los anunciantes publicar contenido pagado han contribuido, a sabiendas o no, al caos informativo ya que practicamente cualquier persona puede sembrar noticias falsas hoy en día.

Que lo haga con éxito o no es otro tema.

Ahora cualquier afirmación es tomada como noticia y cualquier noticia puede ser viral, sobretodo las morbosas.

Las empresas digitales conocen nuestros gustos tan bien que un sencillo experimento sirve para demostrarlo: al estar reunidos una o más personas invítales a buscar la misma palabra en Google, revisen juntos la lista de resultados y verán que son ligera o definitivamente diferentes para todos, dependiendo de que tan general o definida haya sido la elección de búsqueda.

Por eso hemos perdido la homogeneidad en la información, lo que es relevante para mí no necesariamente lo es para tí o puede no serlo en el momento en el que lo sea para tí, aquí es donde surgen los conflictos.

Esto es dificil de entender y de aceptar, nadie edita el contenido que los algoritmos presentan ante nuestros ojos en las redes, nuestros muros presentan una noticia de hace un año, de hace tres días o dos segundos, nuestra mente que vive en una alberca rebosada de dopamina llega a conclusiones inmediatas y a cálculos extremos que polarizan.

La noticia nos llega, se activan nuestras alarmas internas y creemos que lo que nos indigna, alerta o interesa debe hacerlo exactamente igual y en el mismo momento que a los demás.

Esta ceguera nos ha hecho inconscientes de la otredad y sus cambiantes condiciones, por eso nos hemos convertido en egoístas sin saberlo, sin detectarlo y si nos damos cuenta no nos importa.

¿Culpa de las empresas?

Los términos y condiciones que todos aceptamos sin leer a cada rato y que algunos activistas digitales cuestionan les exentan hasta el momento de responsabilidad. Esto sumado a los escándalos como el de Cambridge-Analytica ponen en entredicho los conceptos de Democracia, Estado, Gobierno y Poder.

¿Nuestra culpa?

Nuestra ignorancia y comodidad y el hecho de adquirir tecnología por status y no por necesidad o por habilidad dibuja la relación enfermiza que las empresas digitales y los consumidores tenemos.

Consumimos de todo sin consciencia de nada. Cenamos como muertos vivientes uno al lado del otro quemándonos la mente y las retinas viendo la vida de los demás o llamando la atención de un público remoto, desconocido y desconectado físicamente de nosotros mientras transmitimos en vivo o publicamos lo que consideramos es la mejor parte de nuestras vidas en nuestras stories.

Alojamos nuestros mejores momentos en la memoria del celular atrofiando nuestra memoria, nuestra alma y nuestro corazón.

Ahora más que nunca es necesario tomarse un descanso de las redes. Por lo menos un fin de semana. Por salud mental, por salud física y por la salud de los demás. Sobretodo, para no contribuir a la polarización que anda de moda ultimamente.

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Un comentario sobre “La era digital, el daltonismo informativo y la polarización.

  1. La piscina está llena de endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina es el grupo de químicos naturales que hacen que seamos felices.
    Cómo sustraernos de la “vida” digital, ?
    Si para el trabajo diario usamos WhatsApp,
    CRM, GOOGLE, ETCÉTERA.
    Y una pregunta seria, como lograr que salgan anuncios en tu WordPress ? Pasa una receta o cuando das un seminario = )

    Le gusta a 1 persona

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