Un recuerdo recurrente de mi infancia es ver a mi Padre preparándose para ir a correr y luego para irse a trabajar. En aquellos años en donde yo aun era un pequeño mi papá intentó inculcarme el hábito de “la carrera” como el se refiere a lo que muchas y muchos ahora llaman “running”. Correr ha sido una de las actividades más inherentes a mi papá y durante mis años de rebeldía como hijo (que al parecer fueron muchos más de lo que esperábamos) le agarré coraje al maravilloso hecho de correr, de hacer ejercicio, de limpiar mis pulmones y llenarlos de aire fresco…de sentirme renovado cada dia.

Las mañanas, como la de hoy, las recuerdo frescas y tempranas, entre las 6 y las 7 am. Evocando los momentos, mis sentidos recuerdan y me trasladan a la casa paterna, logro escuchar las pequeñas puertas del closet de donde mi padre sacaba lo necesario para correr, algunas veces llevaba un hermoso cronómetro análogo plateado cuando se trataba de entrenar para alguna carrera.

Llevo despertando alrededor de las 5 am durante algunos meses ya, no ha sido una decisión tomada gracias a un pensamiento previo o análisis de mi parte, simplemente vi las bondades de hacerlo: a las 5 am no hay redes porque pocas personas se encuentran despiertas, no hay mensajes, no hay nada… a las 5 am lo único que tienes es ventaja y tiempo para ti. Por eso me emociona despertarme a esta hora.

En este momento mi familia se encuentra descansando, un sentimiento de paz me invade porque en casa no se escucha más que el ruido perenne del refrigerador y el tic tac del gato de la suerte que tengo en la sala, yo escribo en pijama y con una cobija en las piernas…hace un año que el frío se hace sentir. No soy el mismo de antes ¡y que bueno!

Tengo 39 años y soy un hombre joven y fuerte, pero ya no soy un joven de 20 años y por lo mismo me resulta lógico no hacer cosas de veinteañeros.

Quienes han convivido conmigo saben que me encanta divertirme pero ya no me recupero igual de una resaca, que es la forma elegante de decirle a una cruda, por eso las opciones nocturnas son cada vez menos ya que la oferta siempre involucra alcohol como gancho principal, sin embargo hace muchos años que no me llaman la atención la cacofonía y el atiborramiento de los antros, los pleitos a deshoras y sobretodo el estar sentado platicando en un bar o al lado de un asador pensando que estaría mejor empleado ese tiempo trabajando, descansando o con mi familia.

Es que últimamente las opciones se encuentran mas opuestas que nunca: por un lado una invitación a una carne asada, tequila, música norteña y amigos, y por otro mis dos pequeños con sus ojos llenos de ilusión por irnos muy temprano a jugar el domingo un poco de futbol…y para estar en condiciones de irte antes de las 8 am a echar balones con dos niños no puedes no tener condición, ser padre, según mi experiencia reciente, me ha exigido estar más preparado y sólido, soy la figura masculina más trascendente que este par tiene.

Además yo no puedo hablar 3 horas seguidas o más de música norteña, futbol soccer o negocios, simplemente no puedo, así como mis amigos muchas veces se hartaron porque yo no paraba de hablar de política.

Simple y sencillo, ya no atiendo ese tipo de compromisos, a los que poco a poco he dejado de ser invitado. Gracias.

Tampoco estoy en chats en donde no recibo ni puedo aportar nada nuevo.

No “tiro guasa”, no “me llevo”, no “echo carrilla” y me super caga que me traten diferente a como yo trato a los demás, si no bromeo contigo y no me llevo contigo es porque considero que ni la familia ni la convivencia ni la amistad te da el derecho de tratarme con descuido o desaseo, el hecho de que no te haya puesto un alto ha sido por educación…hasta el momento.

Me encanta abrir las puertas de mi casa…a quienes he invitado a ella previamente y con antelación. No me gustan ni los cumpleaños sorpresa ni las fiestas sorpresa, para acabar pronto: me cagan las sorpresas y las visitas inesperadas.

Tengo todas las alertas apagadas en mi celular porque me niego a ser parte de la estadística y no deseo que el big data juegue con las vulnerabilidades de mi psique (ya juega con la tuya, si quieres más información lee sobre adicción a las redes, puedo guiarte a encontrar Google) por eso si algo es urgente espero tu llamada telefónica, misma que atenderé de inmediato pero en cuanto me sea posible.

Creo que la amistad y el matrimonio son como el cactus y como el roble, la amistad puede y debe aprovechar lo poco o mucho que se tenga de tiempo para florecer, tal como algunas cactáceas lo hacen con la poca agua que el desierto les brinda, pueden y deben ser puestas a prueba con la sequía constante que la vida y el tiempo proponen, el matrimonio, por el contrario, requiere de mucho riego todos los días y sobretodo de intimidad por ello menos alcohol a los Cactus y más agua al Roble.

¿Que hago para combatir la ansiedad? ¿para lidiar con mis problemas? ¿para aportarle a México?

Leo, estudio, trabajo, me ejercito, y vivo mi vida asegurándome de no arrepentirme de nada en el futuro, me responsabilizo con mi país trabajando y siendo honesto. Todo lo anterior lo hago mientras la estoy cagando por todos lados como toda la gente. La diferencia es que ya se como soy por eso ya la pienso para invitarme a algún lado.

Esto soy, hasta hoy…

Espero que pases un feliz domingo, solo o acompañado, ¡pero feliz!

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