whatsapp-image-2016-10-22-at-11-50-05Hace unos días (el martes para ser más preciso) tuve una charla con Jorge Torres Bernal, a quien no tenía la oportunidad de conocer en persona. Entre sorbos de agua dulce que bebía de un vaso con motivo de Star Wars (que por cierto, quería llevarme a mi casa), un corto paseo por las afueras de su oficina y pensamientos de lo más creativos que he escuchado, me llamó la atención una cosa en específico: el momento en que mi anfitrión se refirió a sus valores, específicamente en su quehacer profesional. Recuerdo muy bien todo aquello de lo que hablamos, en especial porque lo anoté en mi cuaderno rojo; sin embargo, el tema de los valores impregnó mi mente y hasta la fecha no he dejado de pensar en ese fragmento de conversación. Es por tal motivo que decidí replantear mis propios valores y adecuarlos a mi contexto y circunstancias, porque quizás, se me habían olvidado o tal vez, ya no eran útiles en esta etapa de mi vida. Yo soy mi casa y mi casa se conforma de los siguientes ladrillos:

Pasión: Soy muy apasionado en lo que hago, y desde hace un tiempo, decidí que no me dedicaría a algo que no me inspirara a ser mejor cada día. La gente normalmente no habla de sus errores, pero hubo un tiempo en que culpe a la pasión por no llegar a mí; sin embargo, ahora entiendo que nosotros encontramos a la pasión cuando la buscamos. No es magia, es acción y voluntad.

Humildad: Confieso que la falta de ésta me llevó a cometer errores y he visto recientemente, caer a gente por el mismo problema. Me gusta aprender, y estoy dispuesto a hacerlo de quien venga, así mismo, quien quiera aprender de mí, tiene las puertas abiertas.

Entrega: Creo que es difícil, y muchas veces experimenté miedo; pero he descubierto que si la entrega no implica el desprendimiento de uno mismo, se pueden obtener satisfacciones que de lo contrario, quedarían solamente en ilusiones vagas.

Respeto y Reciprocidad. Los pongo juntos porque para mí no hay uno sin el otro.  No soy un instrumento y no trato a la gente como tal. Si me tratas mal, voy a hacer el intento de no tratarte de la misma forma; sin embargo, no esperes una caricia mía, si lo que recibo de ti, son puños.

Eficiencia: Mi tiempo es muy importante, así que si no vas a aportar nada constructivo a mi vida, mantente al margen. Las cosas no tienen porque ser complicadas y si se pueden hacer en el menor tiempo y con el mejor gasto de energía, será mucho mejor.

Ambición: Una de las claves del éxito es visualizar a dónde quieres llegar. Si quieres un auto y piensas en bicicletas, quizás nunca lo consigas. Mi ambición lleva implícitos el esfuerzo y la tenacidad.

Amor, Libertad y Responsabilidad: La triada perfecta. Se necesita el tercero para ejercer los otros dos con plena consciencia y vivirlos como actitud y no como sentimiento. La felicidad no es sonreír como estúpidos todo el tiempo; se trata de asumir la facultad de decidir lo que queremos para nosotros, y eso requiere responsabilidad.

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