A partir de los 30 empiezan a pasar cosas extrañas, lo primero es que no te das cuenta que será una década decisiva en tu vida y que se te pasará volando, tal vez esto suene terrorífico pero no, muy pronto tendrás 40 y todas las cosas que veías tan lejanas empiezan a darse producto de tu esfuerzo y de un gran derroche de energía para hacerlo bien o cometer estupideces, cualquiera que sea el caso así ocurre la vida.

Comienzas a privilegiar las relaciones de tu edad y a cerrar tu círculo de amigos, a charlar y convivir con gente de tu generación y a dudar de tus razones para levantarte todos los días, no es tanto como una depresión más bien un duro cuestionamiento que te obliga a voltear hacia el pasado y preguntarte: ¿lo he hecho bien? ¿soy feliz? ¿he cumplido con mis sueños?

Las respuestas pueden ser aterradoras, incluso pueden llevarte a una severa crisis que en muchos casos de torpeza, orgullo, ignorancia o prejuicio conllevan a que la misma dure el resto de tu vida (a ustedes les hablo chavorrukos). Diego Fernández de Cevallos dijo que en el PAN (yo digo que en la vida) hay una delgada línea entre ser joven promesa y viejo pendejo, últimos especímenes de los cuales abundan los lectores no de libros sino de sinopsis que tratan de apantallar a jóvenes generaciones chupándoles la sangre (y el bolsillo) pero ese es otro tema…

A ti, que aun tienes veintitantos te digo: ¡LEVÁNTATE!

¡Despierta! sólo tienes esta vida y al menos yo he decidido vivirla como creo que se debe, riendo, blasfemando, pecando, abusando, poniendo y poniéndome límites, transito en una extraña nebulosa cósmica que me estruja el cacharro en el que viajo a través de las estrellas en donde no soy ni mi padre ni mi hijo pero tal vez pronto sea responsable de ambos, me encuentro en la isla desierta de uno mismo y no tengo planes para abandonarla, seguro Crusoe era un marica ¿has leído a Defoe?

Soy responsable de trabajar, de ser mejor que los demás, de llevar dinero a casa, de invertirlo en el futuro de mis hijos, de convivir con ellos, de mantener la calma, de sonreír a plenitud, de aprovechar los momentos felices, de aprender de los dientes trabados y el puño cerrado con sangre de muerte, soy responsable también de ser feliz, de beber y fumar, de cantar y reír, de bailar y pendejear, soy lo más necesario para mi propia existencia aunque a la vez sea fatalmente nocivo para mi salud.

Pero lo que mejor he hecho ha sido convivir con gente menor que yo, la juventud enseña, la madurez embelesa y encierra en un ciclo de comfort que odio, la juventud te muestra y te recuerda la ambición y la apatía de aquella época, la sabiduría y la ignorancia que dan la preparación académica y la falta de vida, nada tenemos los que nos acercamos a los 40 de mérito, ni somos más sabios ni más inteligentes, solo hemos sido los suficientemente astutos para llegar vivos hasta aquí, ustedes veintitantos tienen mucho que aprender, a estafar y ser estafados, a vender y venderse, a dejar de odiarse y aprender a amarse, a no apresurarse a tomar decisiones aunque todas las hayan tomado ya… idiotas

a vivir sin cortapisas evitando el marcapasos…

Y hay, también, seres extraordinarios a quienes no se les niega la belleza y la fortuna, a pesar de nacer en cunas diferentes, sean de origen humilde o sábanas de seda, de padres ausentes o ignorantes o presentes y preparados, personas cuya ambición y deseo de trascendencia son tan abrumadoras que se queman, a ustedes los saludo ángeles de fuego con cuyas flamas levantan el vuelo perteneciendo al poco común, a ustedes los celebro por su determinación para vivir bajo sus propias putas reglas, a ustedes los freaks de la vida, los que saben que harían las cosas un poco mejor que aquel, los que piden a gritos que los saquen de la banca para meter gol, ustedes que suplican que el juego se ponga interesante por el simple hecho de meterlos al mismo, sepan que los tableros no cambian si no dan un manotazo en la mesa, péguenle al DT, escúpanle al Maestro, grítenle a Dios, sigan siendo irreverentes porque la materia de la que están hechos es infinita y nada los toca y lo peor que puede pasar es que se incendien en el intento…

aun así, cayendo del cielo en llamas, griten a todos los ángeles su nombre con fuego en la garganta.

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