Hace días vi en el muro de Facebook de Fernando Santoyo, quien organiza el Festival Nacional de Cine Torreón que sufrió para estudiar cine, para seguir su vocación. Me sentí identificado con el y un poco avergonzado de mi mismo ya que, a diferencia de el yo me permití renunciar a ese sueño, por las razones que sean, las que hayan sido, ahora se que todas fueron exclusivamente mías y que a quienes culpé por ello durante los años de mi inmadurez juvenil les repartí la tristeza de no haber tenido el valor de luchar por lo que yo realmente quería.

Pareciera ser una confesión que lleva a la amargura y sería fácil y simplón decirlo así, sin embargo la vida se presenta con oportunidades que uno ni siquiera ve cuando está con los toros en el ruedo.

Hace años no hubiera imaginado que las noches que pasaba en vela viendo publicidad, cine, contenidos sería finalmente lo que estoy haciendo ahora. Me emocionaba mucho más con un comercial que me hiciera reír que con un discurso o un documental político, tal vez quienes fueron mis compañeros en el pasado de mi vida se desvelaban leyendo y aprendiendo sobre política, aunque creo que cada vez son menos los políticos que se apasionan por otra cosa que no sea su bienestar.

La vida, misteriosa siempre, me obligó a renunciar a un estilo de vida que yo solo me había impuesto, debo confesar que en muchas ocasiones me aferré a volver a ese ámbito porque no sabía que había algo más y sobretodo que existía para mi la maravillosa oportunidad de ser y hacer algo que me apasionara y que me llenara de orgullo, que demandara de mi toda mi creatividad y mi sentido de competencia, que me exigiera desvelos y gustos, que me tuviera emocionado y obsesionado, feliz.

Tal vez otras personas vieron en mi lo que yo no veía y fueron muchos quienes me fueron apoyando, con conocimiento de causa o sin saberlo, para irme integrando en el mundo de la publicidad, la comunicación, la mercadotecnia y porque no decirlo: la belleza en todas su expresiones.

Siempre he admirado a quienes tienen el don de la creación, por eso me emociono todos los días que llego a mi oficina; cada junta, cada llamada, cada broma, cada momento de planeación y creatividad es para mi un privilegio y sigo sintiéndome como un outcast en este tren en el que me acompañan maravillosos artistas y profesionales en sus ámbitos.

Disfruto mucho este momento, lo atesoro y lo vivo al máximo y hoy escribo, además de por catarsis, para reconocer y honrar a los miembros de mi equipo:

A Jorge, el hombre más responsable y talentoso con el que he trabajado quien es ahora, además de mi compañero de trabajo y mano derecha, mi amigo.

A Carla, una de las Diseñadoras Gráficas mas geniales que haya conocido y una mujer llena de futuro y alegría con quien es un placer compartir su extraordinario gusto musical.

A Ale, mi primer recuerdo en Surman y mi mejor apoyo y soporte en los meses de inicio, quien ademas de todo me ha dado la lección de mejorar continuamente.

A Sofía, por su responsabilidad y porque, sin saberlo, me recuerda a mi hermanita menor, genial y siempre lista para regalarte una sonrisa.

A Julieta, amiga desde no se cuando ni como, aprendiz convertida en Maestra y una de las mejores CM que he conocido.

A Luis, que vivió la peor novatada en su primer día, y quien ha cultivado la delicada costumbre de superarse a si mismo.

A Laura, que mantiene por medio de su silencio el secreto de su desmadre y de los osos de gomitas, extraordinaria diseñadora, talentosa, excelente.

A Pablo, simplemente Pablo, el que siempre se sale con la suya, el de los pasatiempos extraños, el coleccionista de vivencias y con quien tengo una especial conexión nerdística.

A Eugenia, a quien le queda chiquito Torreón, que sabe secretamente de Onfray y Sartre y no dice nada porque el intelecto abruma.

A Gaby, por su apertura, su profesionalismo, su alegría de vivir y sobretodo por tener el raro don de abandonar a su generación para pertenecer a una más joven.

A Romy, por ser una bomba nuclear de vida, talentosa, extraordinaria, todo equipo necesita una Romy para ser brillante.

A Aurora, que convive y aprende y se integra y se emociona y que a su corta edad me recuerda la emoción que me ocasionaba el futuro.

A quienes deberían estar aquí pero estuvieron y fueron brillantes: Renee y Charly.

A todos ustedes les agradezco ser mis amigos, les agradezco su paciencia y les confieso que todos los días me plantean el reto de ser mejor y estar a su altura.

Hoy, en unas horas, presentamos la Campaña Rosa (como le decimos internamente) MANEJA TU VIDA, AUTOEXPLÓRATE, la campaña social más grande que ha hecho Surman en su historia, cada detalle de la misma ha sido cuidado y perfeccionado hasta la puntualidad pero sobretodo ha sido producto de la dedicación amorosa y el trabajo profesional e impecable de su talento. Es una campaña que está a la altura de los mejores despachos creativos y agencias publicitarias del país, lo digo sin temor y con todo orgullo y esto ha sido posible gracias a todas y todos ustedes.

¡Muchas gracias por todo!

Nos vemos al rato…

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