Leo, con decepción pero no con extrañeza (mi capacidad de asombro es tan flexible viviendo en Coahuila, en la Comarca Lagunera, en México) que los foodtrucks deben retirarse de la vía pública porque representan una competencia desleal, según lo afirma el Secretario de Desarrollo Económico transmutado en el Sheriff de Nottingham y olvidando que el desarrollo económico se trata también de estimular sobretodo a una generación de jóvenes que se han quedado en Torreón a pesar de todo, que contando con títulos de carreras que no ejercen se han convertido en empresarios y han invertido su dinero y su amor por la ciudad en una empresa en la que han volcado sus ahorros, su capital y su esperanza por volver a ver a nuestra ciudad como cuando la vivimos de pequeños, una ciudad que mis hijos no conocen y que se perdieron por estar encerrados y que mi generación lucha aun hoy en día por recuperar.

Me avergüenzan muchas cosas de mi región, me indignan los posts de los simuladores culturosos que todo lo publican en inglés en vez de usar el español, me encabronan los pseudo artistas envilecidos en la nada como si quisieran convertir su mediandad en una ranflona copia de Bukowski o de Cortázar antes que ponerse a trabajar, me molesta el futbol por ser negocio estupidizante en lugar de invertir 80 millones en un proyecto con sentido urbano y visión social como lo que podría estar logrando Distrito Colón, me indigna el trato a la cultura y el arte secuestrado por los bohemios de afición a su propia voz, me enferman algunos actores de la política y su hipocresía, su ignorancia, su porquería, me ocasionan náuseas los intereses cupulares pero lo que más me encabrona es la ignorancia de nuestros funcionarios.

Hace años, cuando la política me escupió de sus filas y dejé de vivir del erario, no supe que hacer, de repente y sin sueldo no tuve para pagar nada y tuve que buscar como llevar de comer a mi casa; gracias a gente que confió en mi y me apoyó pude llevar a cabo un proyecto que en aquel momento me pareció no visto en la comarca: un pequeño remolque que aun conservo y al que llamé con esperanza La Costillería.

Personalmente me puse a cocinar y a atender banquetes que poco a poco fueron creciendo en peticiones y clientela hasta que el negocio creció y creció y hasta hoy sigo recibiendo llamadas de personas que me preguntan si puedo cocinar para algún evento aunque La Costillería ya no funcione. Por esto se lo que demanda un proyecto parecido como los Foodtrucks, se de todo el amor y la dedicación que los dueños de las combis, los camiones y las camionetas han puesto en ello y en la inmensa variedad de platillos, nombres y maravillosa competencia que desbordan con orgullo y con lujo en la calidad de sus productos y sus marcas.

Ojalá, Jaime, la razón, el sentido común y tu pertenencia a esta tierra te den claridad para resolver esta desafortunada postura de una manera práctica y positiva para todos y ojalá también que tus declaraciones hayan sido malinterpretadas porque de lo contrario, la simple nota nos cae a muchos de nosotros que disfrutamos de volver a caminar Torreón por las noches como una patada en el trasero…

ADENDUM:

Me marcó Jaime Russek, me agradeció el artículo, ahondó en la nota y me hablaba sobre temas tales como regulaciones y permisos, reactivación de la zona conocida como Distrito Colón, coincido con el en algunas cosas, en otras no, mantengo mi postura sobre no satanizar como competencia desleal y sobre no cargarles con el tiempo sin generar ganancia en lo que tarden para “regular”. Como funcionario público lo escuché atento y abierto a comentarios, lo que me dio gusto, espero que pueda lograr que TODOS los involucrados, llámense restauranteros, Distrito Colón, Foodtrucks, etc., puedan convivir en paz y a gusto en una zona que sea orgullo para Torreón y que pueda simbolizar el recuperar nuestra vida económica y nocturna.

Ojalá…

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