Tal vez mi recuerdo mas vívido de mi infancia al lado de mi padre sea el de ir caminando a las oficinas de la CNC en Gómez Palacio tomándole la mano.

Mi papá nunca me dijo una palabra altisonante, nunca me contó un chiste subido de tono, nunca me golpeó.

Es un hombre diferente, a pesar de que esto suene a cliché lo es.

Nunca me leyó un cuento de los Grimm antes de dormir, en cambio me leía “Carlomagno y los doce pares de Francia” o la biografía de Disraeli producto de la pluma privilegiada de André Maurois, es en ese pequeño libro rojo donde se encuentra escondido el pasaje de la infancia de Benjamín que mas me ha emocionado leer una y otra vez.

No nos llevó de día de campo mas que en contadas ocasiones pero compartimos con el la gomezpalatina tradición de ir a cortar gobernadora para poner en el nacimiento en temporada invernal.

Nunca nos llevó a misa y a pesar de considerarme un hombre profundamente creyente no soy un hombre religioso, pero recuerdo en las mañanas cuando me llevaba a la escuela su olor a agua de colonia sanborns y hacerme rezar el Padre Nuestro y otra oración que decía así:

“Que la Gloria de mi Padre Dios te

Las lecciones de vida que me enseñó mi papá fueron express: aprendí a manejar una tarde que le acompañaba en una de sus campañas políticas, me dijo al apagar la camioneta: “ven, súbete y maneja”, estábamos en el ejido Pastor Rouaix y manejé toda la tarde en terracería. No recuerdo quienes nos acompañaban en el vehículo pero seguro no estaban muy relajados al ver a un niño de 12 años traer a su cargo el volante.

Con mi papá aprendí la vida desde la óptica de la mesura y la disciplina, virtudes que he tenido que aprender con el tiempo y con mucho, mucho esfuerzo no sin haber claudicado varias veces. Nos platicaba, con una mezcla de simpleza campirana y sabiduría intelectual que Dios nos hizo con los ojos, piernas y brazos para avanzar, siempre avanzar, nunca retroceder, ir hacia atrás sería, entonces, antinatura.

Mi papá me habla casi a diario, me ha acompañado en las buenas y en las malas.

Soportó la crisis mas grande a la que me he enfrentado, le dije cosas que tal vez con un poco de mesura pude haberle ahorrado sin embargo no dejó de llamarme, de platicar, nunca cortó su comunicación conmigo y siempre, siempre ha sido puente de comunicación dentro de mi familia hacia todas su partes, las mas políticas y lejanas.

Su vocación es la del diplomático y siempre he creído que si no hubiera consagrado su vida a la labor política honesta tal vez hubiera sido un extraordinario psicólogo o periodista.

Hoy, que soy padre de dos pequeños hijos veo los retos tan grandes a los que mi viejo se sigue enfrentando y debo confesar que deseo que mi vida sea un poquito parecida a la de el, tranquilo, sereno, acompañado de mi madre y sonriendo siempre.

Hoy por ser día del padre lo recuerdo y lo extraño ya que, a diferencia de muchos yo no puedo ir a comer con el, trabaja a 1000 kilómetros de distancia, sin embargo, doy gracias a la vida que siga en este mundo, el escuchar su voz y su charla compensa la distancia y se que soy un privilegiado al tenerlo trabajando y con salud.

A quienes son padres vaya un abrazo hermanos, a quienes tienen o tuvieron un padre maravilloso como el que me tocó agradezcan a la vida tal suerte.

¡Feliz día del padre!

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