Un pensamiento me da vueltas en la cabeza y no quiero distraerlo sino escribir lo que pienso. Quiero que se quede ahí porque me ha dado felicidad y se trata sólo de la certeza de estar vivo.

Pienso “voy a extrañar estar vivo cuando muera”.

Quiero que se quede esa certeza que me da alegría en la mente, que no se escape el pensamiento escurridizo, chocarrero.

Sonrío.

Tan simple pero al mismo tiempo tan difícil tener esa certidumbre. Es extraño, como si tuviera el poder de influir sobre las cosas y los sucesos. De hecho lo tengo, lo tenemos todos, es cuestión de enfoques.

Hoy estoy vivo y eso me da felicidad o mi estado eufórico me hace entender que estoy vivo. Paradoja.

Y ya no es un diálogo el que se crea en mi mente sino un monólogo.

Volví.

Anuncios