Para contribuir con este debate comienzo aclarando: mi generación aun siente que existe “el centro” del país y se excluye dejando a los capitalinos el derecho y la carga de ser voceros de todos los demás.

Mi generación no sabe como se llama y menos ha hecho una aportación relevante, podríamos decir de manera coloquial que “ahí la lleva”.

Y es que entre una y otra generación hay un sentimiento de pérdida: que no logró llegar al poder y se queda con el coraje de no haber tenido una cruzada gloriosa como el 68 o nacer en una circunstancia magnífica (el renacimiento social que hoy se comienza a vivir) para sentirse útil. Experimento una combinación de desdén por lo que anteriores generaciones hicieron y una cierta nostalgia futura (si es que esto existe) por lo que las generaciones siguientes podrán lograr.

Tengo 35 años, vivo en la provincia mexicana y pertenezco a la Generación X.

Supongo que los jóvenes Ricardo y Juan Pablo Espinosa de los Monteros Tatto pertenecen a la llamada “Generación Y” o Del Milenio (les comienzan a llamar millenials) y quienes ya pueden entrar dentro de un análisis general sociológico no exclusivo de los Estados Unidos, ya que nuestra generación y las anteriores no fueron analizadas con la lupa mexicana (excepto algunos observadores que ofrecieron breves estampas de nuestra realidad sociológica) sin embargo ese no es el tema.

Lo que deseo es aportar al debate.

Enrique Krauze habla de un exceso de libertades, los jóvenes Espinosa de los Monteros Tatto sugieren (exigen) mas respeto a la situación actual, que ciertamente no es halagüeña, Krauze responde extraordinariamente: escucha, tuitea, responde, invita y cumple. Sin embargo su respuesta mas que una aportación al debate es una segunda mano de pintura a su lienzo, un retoque que apunta hacia lo que ambos escritores señalan como “incongruencias, por no llamarlas falacias” y con razón.

Pero eso no es un debate.

Es un ejercicio de aportaciones, de conjunción de puntos de vista, de análisis y recuerdo. Y si, es cierto, en la vida de los estados y municipios, entre mas lejanos al centro mas olvidados.

Si bien hoy casi no existen la censura y la persecución si persisten los pasquines y el manejo “a modo” de la verdad, los abusos de quienes tienen el poder y la ambición de muchos que gobiernan no conocen límites, aquí en La comarca Lagunera se escucha mucho una frase: “hay que ser marrano pero no trompudo” o sea que roben pero que no se pasen de ladrones.

La política se ha desvirtuado ¿tuvo la versión mexicana alguna vez una virtud? nadie cree en ella ni en los que la ejercen, nos acostumbramos a descalificar y es ahora a través de las redes sociales que la corresponsabilidad se puede materializar poco a poco y que la vida nacional pueda ser un verdadero bordado de voluntades ya que como apunta Francisco Goldman “¿no es esto justamente lo que promete la era digital? No más periferia; el centro está en todas partes”. Letras Libres Julio 2013.

Por eso celebro los ejercicios como este pero pido (¿exijo?) se inviten voces de nuestra periferia geopolítica mientras desaparecemos del todo al centro en esta vorágine de igualdad en donde cada quien al menos pueda tener un blog y una cuenta de Twitter.

Y como las citas están nuevamente de moda para cerrar los artículos no me quedo atrás y les dejo un fragmento de “La canción del retorno” no publicada por el poeta que fue militar (¡ay México y sus incongruencias!) Adolfo León Ossorio y Agüero, misma que publicaré completa muy pronto en este espacio. ¿La razón de la cita? recordar como amamos a nuestro País:

…tu no sabes chamaca, tu no sabes lo que crece la Patria con la ausencia; para saber lo que mi Anáhuac vale es preciso lanzarse mar afuera. Dame pulque en los jarros de Tonalá, anda mi prieta ¡pulque! estoy cansado de beber champaña y no quiero bebidas extranjeras…

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