Imagen

La guerra electoral por conquistar los votos de los ciudadanos se libra en escenarios diversos, un escenario que ha llegado para quedarse es el de las redes sociales. Quien quiera ganar la guerra debe atender apropiadamente y ganar cada una de las batallas.

Puedo hablar aquí de la importancia de las redes sociales, de la influencia de Twitter y Facebook en una elección y en las preferencias del electorado, de la urgente necesidad de presencia por parte de los candidatos y gobiernos en las mismas y la correcta asesoría, manejo y estrategia de una agencia especializada en este tema pero este no es el caso, prefiero hablar de la estrategia de los candidatos que ganaron la batalla electoral cibernética.

En el caso de Torreón ambos candidatos @mrikelme y @chuydeleon manejan personalmente sus cuentas, sin embargo ambos dejaron en varios momentos el manejo de sus cuentas a asistentes que publicaran sus agendas, fotos de sus eventos y arengas políticas, ambos cayeron en la tentación de considerar a sus redes sociales como un medio de comunicación, sin embargo la experiencia nos dice lo contrario, al publicar contenido tan especializado lo que lograron fue cerrar sus publicaciones a un público reducido e interesado en esos temas, es decir, a sus equipos de campaña y seguidores mas fieles.

Las redes sociales no son un medio de información, son redes sociales y como tales su objetivo en una campaña política es crecer las mismas, consolidar lo que se tiene y sumar adeptos, si este objetivo hubiera sido cumplido entonces el porcentaje de participación electoral hubiera sido mayor al del 53%.

Sin embargo el candidato ganador entendió parte de esto y se dio el tiempo de compartir contenido de otro tipo, dando un respiro a la comunidad cibernética de tanta política, de vez en cuando tuiteó en su cuenta personal frases celebres e incluso compartió una foto en la madrugada de la jornada electoral la primera vez que le llevaron serenata a una de sus hijas, este contenido y no el otro fueron los que interesaron mas a los cibernautas a los que se quería llegar, los no interesados en política, es decir, Miguel Riquelme dejó de ser un típico político y se convirtió en un hombre cálido y agradable que siente y que piensa en otras cosas aparte de la política, logró tener “sex appeal” en twitter, se hizo “retuiteable”.

Por otro lado su equipo de campaña evitó la ridiculización y el ataque a los oponentes, cosa contraria a la estrategia de muchos de ellos sobretodo del mas cercano competidor Chuy de León cuyos seguidores no dejaron pasar la oportunidad de crear memes, hashtags y noticias fantasiosas, o sea una guerra sucia incluso graciosa contra el adversario, en donde ridiculizaban a Riquelme comparándolo con “el cochiloco” o con “Shrek”, olvidaron o desconocen un principio que no pierde vigencia, No existe tal cosa como mala publicidad, al crear memes y ridiculizar la imagen o el nombre de Riquelme abonaron a su objetivo, es decir, la estrategia de ataque fue contraproducente, lo posicionaron e incluso lo convirtieron en víctima.

Lo mismo pasó en Gómez Palacio, en donde el Hashtag #RoboComoCampillo hizo por Pepe Campillo lo que no le convenía a Augusto Avalos, lo hizo famoso a nivel nacional, incluso el Trending Topic llegó a niveles mundiales, o sea, la mayor virtud de Augusto, que era su nivel de conocimiento en la gente de Gómez Palacio y su mayor ventaja sobre Pepe Campillo quien no tenía ese nivel de conocimiento fue destruida por un Hashtag diseñado para atacar a alguien a quien en vez de destruir hizo conocido y finalmente ganó la elección.

Sin embargo José Miguel Campillo no tuvo una correcta estrategia de redes, en su caso fue una incorrecta estrategia de redes del adversario la que le hizo ganar la batalla cibernética, o sea, como el burro que tocó la flauta.

Hartos estuvimos de los tweets o posts saturados de hasthags como estos: “Con mis amig@s de la #ColoniaX con #LaRazaSiPuede para llevar a nuestro #Partido a la #Victoria” ¡GUACATELAS! Y todavía nos agregaban un link a una foto horrenda.

Nadie les explica a los candidatos o a sus “community managers” que existe un máximo general de hashtags (3) para no saturar al lector, que arrobar a mas de 2 usuarios desvía la atención y que las fotos que se publican deben ser agradables a la vista, a nadie le interesan fotos de gente escuchando a un candidato. Los Hashtags deben incluir mayúsculas en cada palabra para su mejor lectura, los horarios y frecuencia de publicaciones no son al azar y el contenido en otras redes como Facebook debe ser diferenciado.

Entiéndase, la batalla cibernética no se libra con un blackberry y sentido común, eso hace mucho que dejó de ser suficiente. Para eso habemos muchas personas que estamos capacitandonos constantemente. Y los resultados se notan.

Anuncios