Se levanta puntual a las 8 de la mañana. Le parece un poco tarde pero esa es su puntualidad. Se prepara siempre el mismo desayuno y todos los días se repite que odia la rutina. Si ésta no le salvara la vida, la dejaría por completo. Aunque la odia es adicto a ella. No la suelta como no suelta la soga un alpinista.

Siempre se baña de la misma manera: primero el cuerpo, luego su cabello y al final el rostro. Toma la toalla y se seca igual. Se viste y sale a la calle a luchar.Pasa entre los coches, esquiva los peligros, corre apresuradamente y trata de llegar a su destino.

Recuerda sus días de gigante.

Cuando gigante no tenia que esquivar coches, ni sortear peligros. Cuando gigante tomaba los mejores baños del mundo en los lagos que el mas quería.

Un día se encogió y no volvió a crecer mas.

Es por eso que ahora el hombre que alguna vez fue gigante está triste. Experimenta un sentimiento que es una combinación de melancolía con la sensación de haber perdido algo. Por eso el hombre que fue gigante no se despega de la rutina, porque al ponerse a recordar entristece y se desconcentra. Un dia estuvo a punto de morir arrollado por un coche. Sus pensamientos lo traicionaron y por poco ahí termina todo.

Al principio nadie notó su ausencia pero después lo buscaron.

Hace días lo encontraron, no hablaba ni se movía, sólo estaba ahí, en las vías del tren, sentado, esperando…

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