Por nuestro hijos
Por nuestro hijos

En 1998 me fui de La Laguna para irme a estudiar a la ciudad de Monterrey.

Regresé en el 2007.

La Laguna había cambiado…para mal.

Torreón avanzó un poco, Gómez se estancó y Lerdo se quedó igual.

Nunca me ha gustado cruzar un puente y al mismo tiempo cruzar un estado. Me choca ver los puentes pintados hasta la mitad, el vado limpio a la mitad y todo a la mitad. Pareciera ser que La Laguna es una región cuyo potencial está siempre “a medias”.

No tengo los datos que muchos manejan a favor de la constitución de ELLA, no se cuanto dinero se nos regresa, cuanto producimos, cuanto se nos va. Lo que si siento es la lejanía de los gobernantes, y no sólo de los Gobernadores de dos estados que nunca se han sentido laguneros (nosotros nunca nos hemos sentido ni duranguenses ni saltillenses), sino de quienes han estado al frente de las administraciones pasadas los últimos 20 años.

Sin embargo me niego a hablar de política o políticos. Quiero hablar de un anhelo muy viejo para los laguneros, ser un estado aparte.

A los laguneros nos falta una identidad propia, nos enseñan desde niños himnos, corridos y canciones que hablan de cosas que no conocemos ni nos resultan familiares. Aspiramos a tener nuestra casa limpia, somos extraordinarios anfitriones y seguimos siendo conocidos en nuestro país como laguneros.

Aquí llueve tierra y el calor es abrazador, nuestro frío es terrible y amamos (unos genuinamente otros porque aquí nos tocó) al desierto.

Sabemos quien es Raulito y su caldito de res, no permitimos que el visitante se vaya sin probar nuestras gorditas y nos enorgullecemos de nuestra forma de hacer carne asada con familiares y amigos.

Tenemos tanto talento y potencial que a veces me desespera la poca visión que tienen los que dirigen los destinos de nuestra región.

Hoy estamos mas divididos que nunca, para pasar de una ciudad a otra practicamente necesitamos identificarnos y no sabemos cuando llegue el tiempo de tener algo propio, me refiero a un proyecto que nos defina como una zona urbana con un objetivo fijo y alcanzable que genere riqueza para los que aquí vivimos.

A nuestros hermanos duranguenses y coahuilenses se les quiere como se quiere a los regios, chihuahuenses y de cualquier otro lado de nuestro maravilloso País, pero nunca serán laguneros, a menos que se muden para acá, aceptamos con los brazos abiertos a quienes son de aquí por adopción y decisión porque, al final de cuentas, todos los que aquí vivimos estamos aquí porque nuestros antepasados decidieron echar raíces en esta tierra que debe, definitivamente, vencer al desierto.

Mi firma por que se constituya de una vez el Estado de La Laguna.

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