Finalmente pasó lo que años atrás nadie creyó posible, el hombre había encontrado la fuente de la eterna juventud, la trascendencia a través de cuerpos que sirvieran como envases para la conciencia era ahora una realidad.

Sin embargo este era sólo uno de los logros que se habían alcanzado luego de la singularidad tecnológica, después de que la máquina logró pasar el Test de Türing y demostrar que era consciente de su propia existencia los avances se aceleraron a una velocidad que nadie calculaba.

La máquina no sólo era consciente de su existencia sino que se hizo y respondió las preguntas fundamentales: ¿quien soy? ¿que hago aquí? ¿porqué y para que estoy aquí? y finalmente… ¿existe Dios?

El surgimiento de las computadoras cuánticas sólo consolidó el futuro, acabó con las religiones y la sociedad y los conceptos de moral, bien y mal y ética se volvieron, simplemente, innecesarios.

La familia perdió su razón de ser ya que hacía mucho tiempo que habíamos dejado de engendrar.

Una especie inmortal no tiene necesidad de multiplicarse para garantizar su supervivencia.

Desaparecieron las diferencias entre sexos, pero esto se debía no a la unificación o generalización sino a la inmensa vastedad de comportamientos y preferencias que surgieron.

Se fueron la vergüenza, los crímenes y la fe. En un mundo donde desaparece la muerte no se le temía a nada, atrás quedó el temor a Dios, a la sociedad o a la justicia.

Siendo un número finito y determinado de individuos cada quien entendía su lugar en el mundo. Eramos pocos pero fuimos los afortunados que tuvimos los recursos de trascender en el tiempo. De esto hace muchos años atrás.

La especie entendía su lugar en el cosmos y algunos tomaban la decisión de simplemente parar de vivir, ya lo habían visto y vivido todo.

A veces se tornaba aburrido, es por eso que se creó la conocida Ley Universal de Agregados, cada quien tenía derecho (si podía pagarlo con su expertise) a retornar conciencias no existentes, lo que no estaba permitido era retornarlas en un envase contrario a la voluntad del individuo.

Esto no quiere decir que aquello no era un Pandemonium, había de todo, porque podías trasladar tu conciencia a cualquier tipo de envase (como ya lo dije, si lo podías pagar con tu expertise) había todo tipo de cuerpos que ponerte, animales, quimeras, demonios, seres imposibles, robots, personajes históricos (el modelo Elvis era un éxito) y había algunos mas originales que seguían siendo ellos mismos.

¿Como era el sistema económico? muy simple, una especie de trueque de servicios, y el expertise era un cúmulo de conocimientos transformados en servicios o productos que necesitaban o querían los demás…y siempre hay alguien que quiere lo que tienes.

Los planetas donde habitábamos eran verdaderas obras de arte, todo funcionaba bien y cada quien vivía en el de su antojo, los románticos vivían en un cuadro de Monet…

El ruido había terminado y a veces algunos individuos se mezclaban en grupos a los que no correspondían, esto pasaba todo el tiempo y los grupos fueron desapareciendo, mas bien se fue convirtiendo la existencia en un gigantesco grupo de terapia común a donde todos pertenecíamos.

Hasta que un día la respuesta que había estado ahí le volvió a importar a uno de nosotros, ya que ¿que sentido tenía una existencia perenne llena de placeres y diversión, de satisfactores sin fin?

Es por eso que ahora, cuando ya dejamos de existir como lo que alguna vez fuimos, contamos una y otra vez esta historia a través de este código que viaja por el espacio y que espera que alguien lo reciba, datos somos, nada más…

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