Llovía a mas no poder, yo tenía la secreta esperanza de que cancelaran las clases ese día en la zona conurbada de Monterrey, el Secretario de Educación era un amigo de Fernando Canales al que le decían el pajarito y que como premio a su amistad recibió una notaría al final de su gestión.

Pero nada, no cancelaron, tenía que levantarme.

En aquel entonces la prieta Gancz y yo ya vivíamos en cochino amasiato, bueno de cochino no tenía nada y si mucho de amasiato. Ella trabajaba en un colegio popof y yo en uno mas sencillo, a mi siempre me pareció cálido. Fuí maestro de 5 grado de primaria.

Teníamos una tele marca Sony, era una trinitron ¡y hasta tenía control remoto! había sido una donación de mis suegros a la dote de mi mujer. Vivíamos en un extraño departamento arriba de la casa de un mas extraño doctor que había construido el espacio con sus propias manos (y se notaba). Las escaleras chuecas, la habitación principal era un cuarto con ventanas que veían hacia adentro del departamento y que tenían rejas, siempre pensé que tenía complejo de Panic Room.

Recuerdo que teníamos contratado algún mal servicio de televisión por cable y nuestro decoder era un aparatejo muy viejo que yo le había adaptado al televisor y que solo cambiaba los canales hacia arriba, es decir que si te pasabas del canal que querías ver tenías que seguirle cambiando consecutivamente hasta darle la vuelta a la programación y volver a dar con dicho canal.

Recuerdo que le cambiaba y llegué al 60, “CNN” se veía en la esquina inferior derecha, hablaba un gringo, era el director de noticias desde su apartamento que tenía una vista clara y que no sabia que sucedía. Al ver por primera vez la imagen de la primera torre ya impactada quedé confundido, no recordaba haber visto una imagen igual en ninguna película sin embargo esto me parecía demasiado increíble para ser cierto. Desconfié de lo que veía y preferí pensar que por primera vez estaba vendo una película que se me había pasado (en aquel tiempo veía mucho cine).

Dejé sintonizado el canal y seguí escuchando, y no, no era una película, nos dimos cuenta Gaby y yo cuando vimos el segundo impacto; creo que todos los que lo vimos en vivo sabemos que sentimos, sobra describirlo o intentar hacerlo.

No existían los smartphones, aun se esperaba a los periódicos o noticieros para saber mas de la noticia, el mundo tenía que esperar, no autogeneraba sus contenidos.

Recuerdo que fui a mi clase y les dije a mis alumnos que ese día sería uno que no iban a olvidar.

Hoy que es un aniversario mas de la catástrofe deseo que podamos lograr un mundo con mas armonía. Espero también que hoy las familias que sufren la ausencia (temporal o permanente) de uno de los suyos, encuentren paz y puedan sanar pronto…

 

 

 

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