Este domingo iré a votar, acudiré con la satisfacción de ejercer mi derecho habiendo leído todas las propuestas, todas las críticas, todos los ataques y todas las opiniones de expertos, fanáticos, ignorantes, doctores, partidarios, comelonches, patriotas, jóvenes…

Todo cuanto estuvo en mis manos leer y entender para tomar mi decisión lo hice, leí mas que nunca los editoriales, con esmero y con cuidado intenté leer a los diarios de derecha, de centro y de izquierda, leí las opiniones y los perfiles que sobre los candidatos y sus propuestas ofrecieron los medios internacionales, en fin, aprendí mucho, pero mas aprendí que en mi País la gente no vota por lo que comprende o lee, sino por lo que ve y percibe, esa modorra, esa hueva que les da leer una columna es la razón principal por la que ganará una candidata o alguno de los candidatos.

Pero bien, ¿que haré después de votar?, ¿que pasará conmigo al día siguiente? gane quien gane la elección, y en esto soy firme, le daré todo mi apoyo al ganador de la contienda, ya lo juzgaré por sus errores, cuando los cometa y ojalá estos sean menores y no monumentales, pero para mi no habrá reclamos ni segundas partes, ganó el o la que ganó, punto.

En este tiempo en las reuniones sociales en donde se tocaba el tema y la pregunta salía sobre por quien votaríamos los presentes me han dicho las mentiras mas locas, incluso hubo amigos que me dijeron que no servía ni para vender tacos, esa es la cara de un México que es aun profundamente intolerante, idiota, estúpido por la falta de cultura, de ambición intelectual.Hubo los y las que se enojaron, porque no sabemos discutir, mucho menos sabemos debatir, pero bueno, no se puede hacer mas.

Espero que podamos todos darle un verdadero impulso al nuevo país que todos queremos, gane quien gane. Vayan a votar.

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